Preguntas con respuestas

  •  ¿Qué es la enfermedad de Parkinson?

    Se trata de una enfermedad neurodegenerativa, de progresión lenta cuyos sintomas principales son: temblor, bradicinesia (lentitud en los movimientos), inestabilidad postural y rigidez creciente de los músculos. Es una degeneración crónica y progresiva de las estructuras cerebrales encargadas de la coordinación del movimiento, el equilibrio, el mantenimiento del tono muscular y la postura.

  • ¿Cómo se desarrolla la enfermedad?

    La enfermedad de Parkinson es consecuencia de la degeneración de los ganglios basales, áreas neuronales específicas situadas en la base del cerebro y encargadas de la coordinación de los diferentes grupos musculares y otras funciones. El principal neurotransmisor de estas neuronas es la dopamina, que se halla en una cantidad muy deficiente en los enfermos de Parkinson.

  • ¿Se conocen las causas de este déficit de dopamina?

    Salvo los casos de parkinsonismo inducido por traumatismos, drogodependencias y el abuso de medicamentos, no se conoce con exactitud la causa de esta enfermedad. Desde que se descubrió en 1983 que la MPTP (un subproducto de la síntesis de heroína) produce lesiones similares en los ganglios basales, se especula con el origen ambiental de la enfermedad. 
    Las últimas investigaciones hablan de un posible origen multicausal: predisposición genética, factores ambientales, oxidación celular, radicales libres…
    Lo que sí se sabe es que no es una enfermedad contagiosa.

     

  • ¿A quién afecta?

    La enfermedad de Parkinson afecta por igual a hombres y mujeres. Su distribución geográfica es uniforme en todo el mundo -no diferencias raciales-. Es más frecuente en las personas mayores, afectando especialmente a las personas que se encuentran en el rango de edad de 40 a 70 años.

  • ¿Qué incidencia tiene en la población general?

    Afecta a una de cada mil personas en todo el mundo -si bien algunos estudios sugieren que la prevalencia real podría duplicar estas cifras-, convirtiéndose en la segunda enfermedad neurodegenerativa en las personas mayores. Actualmente, se estima que más de seis millones de personas sufren esta enfermedad, entre ellas deportistas como Mohamed Ali o Michael J.Fox, apareciendo también este trastorno en personajes históricos como Franco, Dalí, Hitler, Mao Zedong y Juan Pablo II. En España, según la SEN, se calcula que existen unos 150.000 afectados con Enfermedad de Parkinson, muchos están aún sin diagnosticar.

  • ¿Cómo se manifiesta?

    Los síntomas principales son muchos y de diferente índole. Los movimientos voluntarios son lentos, existe una clara rigidez muscular y se descubren importantes alteraciones de la marcha, con tendencia a arrastrar los pies y a bracear menos. Aparecen frecuentes episodios de pérdida del equilibrio. Es característico el temblor, que se suele acentuar en reposo. El paciente manifiesta cansancio, fatiga y abatimiento. Es frecuente la pérdida de expresión facial. Surgen importantes cuadros depresivos asociados. También son habituales episodios de estreñimiento, exceso de sudoración y de producción de saliva.

  • ¿Qué se entiende por estadios de ON/OFF?

    Son fluctuaciones del estado del paciente durante el día. Se considera que el paciente está en un período ON cuando hay un control satisfactorio de los síntomas parkinsonianos y es posible una actividad motora normal. En cambio, las fases OFF se asocian con la reaparición de síntomas y con una función motora alterada. El objetivo del tratamiento actual es aumentar la fase ON en el paciente.

  • ¿Qué son las discinesias o disquinesias?

    Son movimientos involuntarios en forma de sacudidas que suelen aparecen en la mayor parte de los pacientes tratados de forma crónica con levodopa, de tal forma que éstos pasan de una situación de acinesia -antes de tomar el fármaco- a un estado de actividad incontrolada -una vez administrado el medicamento-, lo que les impide llevar a cabo una vida normal.

  • ¿Existe tratamiento farmacológico para la enfermedad?

    Hasta el momento tan sólo se disponen de tratamientos sintomáticos, la mayoría de los cuáles tienen como objetivo prioritario ayudar a mejorar la acción de la dopamina o potenciar su formación en el cerebro. El tratamiento de este conjunto de fármacos puede ser oral, dérmico, subcutáneo y/o intraduodenal.La levodopa ha sido, hasta ahora, el fármaco de primera elección.

  • ¿Cómo actúa y qué efectos tiene este fármaco?

    La levodopa, que se viene utilizando desde la década de los 60, es el tratamiento sintomático más eficaz en estos momentos para la enfermedad de Parkinson, reponiendo los niveles de dopamina. Inicialmente, la administración de este fármaco favorece una mejoría clínica en los pacientes, actuando eficazmente sobre la acinesia y los trastornos posturales -es la conocida luna de miel de la levodopa-. La L-dopa se transforma en dopamina en los ganglios basales y sustituye al neurotransmisor deficitario.

  • ¿Qué limitaciones tiene este tratamiento?

    Tras aproximadamente cinco años de tratamiento, aproximadamente cinco, la L-dopa va perdiendo efectividad y se empieza a asociar con importantes efectos adversos, favoreciendo la aparición de complicaciones motoras severas que impactan negativamente en la calidad de vida del paciente y que reducen su capacidad funcional. La levodopa tiene una pobre e inconsistente penetración en el cerebro, y posee una corta vida media, lo que reduce su eficacia en el tiempo; además, para superar este problema, se empieza a administrar a dosis altas, lo que eleva la posibilidad de aparición de efectos adversos.

  • ¿Hay formas de minimizar estas consecuencias negativas del tratamiento con levodopa?

    Las limitaciones de la levodopa vienen motivadas por su escasa capacidad para mantenerse activa en la circulación periférica, sobre todo debido a la rápida metabolización del fármaco que protagoniza la enzima catecol O-metiltransferasa –COMT y la Mono Amino Oxidasa-B – MAO-B. Para prolongar la vida media de la levodopa y controlar estos momentos Off se combina con inhibidores de enzimas MAO-B y COM-T y con agonistas dopaminérgicos.
    Existen fármacos que combinan la levodopa con inhibidores como la entacapona, prolongando la vida de la dopamina en el cuerpo.

  • ¿Qué otros recursos farmacológicos existen para hacer frente a esta enfermedad?

    Aparte de la levodopa, los inhibidores dopaminérgicos y los agonistas dopaminérgicos, se utilizan con frecuencia los anticolinérgicos, que alivian la rigidez y el temblor y reducen el exceso de producción de saliva. Además, también contamos con el antivírico Amantadina.

  • ¿Hasta qué punto el tratamiento quirúrgico puede solucionar los síntomas de la enfermedad de Parkinson?

    Si se hace una correcta selección de pacientes, la cirugía puede ser una alternativa eficaz.